viernes, 20 de enero de 2017

La hora de los genios


Pulsa para ampliar

Chromecast: Enviar una pestaña o todo el escritorio

¿Por qué ver tu contenido de entretenimiento favorito o navegar por Internet en tu ordenador si puedes hacerlo en una pantalla grande? Al enviar una pestaña del navegador Chrome, puedes proyectar en la TV lo que se muestra en la pantalla de tu ordenador. Para empezar, comprueba que todo esté configurado para utilizar Chromecast con Chrome.

Configurar el envío de contenido desde Chrome


Si aún no has instalado Chrome, descárgalo. Si lo tienes instalado, no debes hacer nada, ya que Chrome se actualiza automáticamente.
Debes tener instalada la última versión de Chrome. Si tienes problemas, consulta más información sobre cómo recibir actualizaciones de Chrome.
Aunque no es obligatorio, te recomendamos que instales la extensión Google Cast. De este modo, el icono para enviar contenido aparecerá en la barra de herramientas del navegador. Si ya has instalado esta extensión en el navegador, aparecerá el icono para enviar contenido en la barra de herramientas de Chrome (en la parte superior derecha).
Si quieres enviar una pestaña a tu Chromecast para ver vídeos en la TV, consulta los requisitos mínimos del sistema para asegurarte de que tu ordenador y tu red puedan realizar esta operación.

Enviar contenido desde Chrome

Hay varias formas de enviar contenido desde Chrome:

Opción 1. Desde un sitio web compatible con Google Cast (por ejemplo, youtube.com o netflix.com)
Abre un sitio web compatible con Google Cast, por ejemplo, youtube.com o netflix.com.
Haz clic en el icono para enviar contenido situado en la esquina inferior derecha del reproductor de vídeo.

Opción 2. Desde el menú de configuración de Chrome
    En la barra de herramientas de Chrome, ve al menú de configuración del programa , que se encuentra en la esquina superior derecha, y haz clic en Enviar... Selecciona el dispositivo al que quieras enviar contenido.
Opción 3. Desde una página web en Chrome
  1. Abre una pestaña en el navegador Chrome.
  2. Haz clic con el botón derecho en la página web y selecciona Enviar.
Opción 4. Desde la extensión Google Cast
  1. En la barra de herramientas de Chrome, haz clic en la extensión Google Cast , en la esquina superior derecha de la barra, si has instalado dicha extensión. 
  2. Selecciona el dispositivo al que quieras enviar contenido.

Enviar contenido de tu ordenador de sobremesa o portátil



Puedes enviar contenido de tu ordenador de sobremesa o portátil (en lugar de únicamente una pestaña de Chrome específica). Esta opción está disponible en Mac, Windows y Chrome OS.
Nota importante sobre el audio: Solo puedes enviar el audio de tu ordenador desde Windows. Si envías tu escritorio desde un ordenador Mac o Chrome OS, los contenidos de la pantalla aparecen en la TV, pero no se puede escuchar ningún audio del ordenador.



Opción 1. Desde el menú de configuración de Chrome
En la barra de herramientas de Chrome, ve al menú de configuración del programa , que se encuentra en la esquina superior derecha, y haz clic en Enviar...

Junto a Enviar a..., aparece un pequeño menú desplegable. Haz clic en él para cambiar la selección de la fuente.

    Haz clic en Enviar escritorio.

      Selecciona el dispositivo Chromecast al que quieras enviar el contenido.

Opción 2. Desde la extensión Google Cast

    En la barra de herramientas de Chrome (esquina superior derecha) del navegador, haz clic en el botón de enviar si has instalado la extensión Google Cast. 

    Junto a Enviar a..., aparece un pequeño menú desplegable. Haz clic en él para cambiar la selección de la fuente.

      Haz clic en Enviar escritorio.

        Selecciona el dispositivo Chromecast al que quieras enviar el contenido.

¿Cómo se puede saber que el contenido se está enviando?

El icono para enviar contenido se vuelve azul cuando está activo. También aparece un halo alrededor del icono de la pestaña que se está enviando.

¿Qué contenido se puede enviar?

Puedes enviar la mayoría del contenido web. Sin embargo, los sitios que utilizan complementos como Silverlight, Quicktime y VLC no se admiten (se puede ocasionar una ausencia de imagen o de sonido).

Audio y vídeo

Puedes ver vídeos e imágenes de la pestaña seleccionada en tu ordenador y en tu TV. No obstante, solo puedes escuchar el sonido de la pestaña seleccionada en tu TV. 
Nota: Los sonidos de otras pestañas y aplicaciones seguirán reproduciéndose en el ordenador.

¿Qué ocurre si el Chromecast ya se está utilizando?

Después de abrir el menú o seleccionar el dispositivo, se muestra una breve descripción de la actividad actual del Chromecast. Haz clic en el botón Enviar esta pestaña para detener lo que se esté mostrando y enviar la pestaña actual en su lugar.

Combinaciones de teclas y accesos directos disponibles


Cambia a otras pestañas o aplicaciones durante el proceso de envío con la combinación de teclas Alt-Tabulador (en Mac, Comando-Tabulador).
Haz clic en el área de estado del envío en curso para volver a la pestaña original.
Silencia el contenido que se envíe a tu TV con el botón correspondiente. Ten en cuenta que este botón es diferente a la función de silencio del televisor. Debes activar el sonido de Chrome para oír el audio en tu TV.
Haz clic en el botón de parada para detener el envío de contenido.
Puedes encontrar más combinaciones de teclas en el Foro de Chromecast.




support.google.com

jueves, 19 de enero de 2017

Niños mimados, adultos débiles: llega la 'generación blandita'



Suma escolar: padres que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio + padres que piden que no se premie a los mejores de la clase porque los demás pueden traumatizarse + padres que le hacen los deberes a los niños que previamente han consultado en los grupos de WhatsApp = niños blanditos, hiperprotegidos y poco resolutivos. Cuenta Eva Millet, la autora de Hiperpaternidad (Ed. Plataforma), que ya hay niños que, al caerse, no se levantan: esperan esa mano siempre atenta que tirará de ellos. En ciertos colegios han empezado a tomar nota. Y, en algunos países, el carácter ya forma parte del debate sobre la Educación. Esto no es la nueva pedagogía. Gregorio Luri, filósofo y autor del libro Mejor Educados (Ed. Ariel), suele recordar que la educación del carácter es tan tradicional en ciertos colegios británicos como para que haya llegado a nuestros días una frase atribuida al Duque de Welington: «La batalla de Waterloo se empezó a ganar en los campos de deporte de Eton». En los campos de Waterloo o en las canchas del mítico colegio inglés, cuna del establishment, ningún niño esperaba que le levantaran si podía solo. En España, se habla de «educación en valores», pero puede que no sea lo mismo.

El carácter se entiende como echarle valor, coraje, actuar en consecuencia cuando se sabe lo que está bien o está mal, no limitarse a indignarse. Como dice Luri, «ahora mismo en España les fomentamos la náusea en lugar del apetito». En su opinión, los niños de ahora saben cuándo se tienen que sentir mal ante determinadas conductas, pero educar el carácter es animarles a dar un paso, a ser ejemplo, a que sus valores pasen a la acción. Si están acosando a un niño, no callarse y protegerle. Decir no a la presión del grupo. El carácter ha vuelto cuando se ha sido consciente de que podríamos estar criando a una oleada de niños demasiado blanditos. Con padres que se presentan a las revisiones de exámenes de sus hijos, que abuchean a los árbitros en los partidos y que han hecho el vacío a niños que no invitaban a sus retoños a los cumpleaños. «Yo he tenido a un chaval de 19 años que se me ha echado a llorar porque le suspendí un examen», cuenta Elvira Roca, profesora de instituto. «Le dije que no me diera el espectáculo. Vino su madre a verme y me dijo que había humillado a su hijo. Le tuve que decir que estaba siendo ella quien le humillaba a él». COMO EN EL RUGBY Nicky Morgan era ministra británica de Educación con David Cameron e hizo bandera de la educación del carácter. «Para mí, los rasgos del carácter son esas cualidades que nos engrandecen como personas: la resistencia, la habilidad para trabajar con otros, enseñar humildad mientras se disfruta del éxito y capacidad de recuperación en el fracaso», decía en su cruzada por extender ese tipo de educación, muy vinculada al rugby. Suena familiar. Suena a Si, el poema de Rudyard Kipling y su verso sobre la victoria y el fracaso, esos dos impostores a los que hay que tratar de igual forma, que figura en la entrada de la cancha principal de Wimbledon.

Alfonso Aguiló escribió Educar el carácter (Ed. Palabra) hace 25 años. No ha parado de reeditarse y traducirse desde entonces: «Tener buen carácter no significa estar todos cortados por el mismo patrón. Pero estoy seguro que casi todos nos pondríamos de acuerdo en que ser honrado, trabajador, generoso, justo, leal, empático, valiente, austero, recio y organizado son buenas cualidades». ¿Cómo se educa el carácter? No desde la teoría, desde luego. «La educación en valores es algo abstracto. Las virtudes son los valores integrados en la persona», explica. Este veterano profesor confirma que tenemos ahora a generaciones de niños blanditos y no se escandaliza: «Son ciclos normales del desarrollo de una sociedad. Cuando una familia quiere que sus hijos no pasen las dificultades por las que sí pasaron ellos la sociedad se vuelve más cómoda, blanda, menos esforzada. Pasa también con los países». Según Aguiló, la educación del carácter no tiene que ver con el dinero y sí con el capital cultural de las familias, con el modo de transmitir cómo afrontar la vida: «He conocido a madres que limpiaban escaleras para que sus hijos llevaran unas zapatillas de marca y a gente de dinero que también los mimaba mucho».En EEUU, la cadena de colegios KIPP, con tasas de éxito académico inéditas en las zonas donde se instalan, insisten en la educación del carácter como indispensable: «Trabaja duro. Sé amable», han resumido en los carteles enormes que decoran sus centros. En ese país, Angela Duckworth se ha convertido en la gurú del estudio de la personalidad. Tiene un laboratorio donde analiza qué rasgos hacen que los niños tengan éxito de mayores.

Está tan ocupada que no da entrevistas, dice su equipo. Siempre cuenta que, pese a las buenas notas, su padre le decía que no se creyera especial. «La tendencia a mantener el interés y el esfuerzo para conseguir metas a largo plazo», la fuerza de voluntad, es el rasgo que, según Grit, su reciente best seller sobre el poder de la perseverancia, define a las personas con éxito. Ha trabajado en barrios marginales y ha estado en West Point, la academia militar de EEUU, analizando cómo eran los 1.200 cadetes que pasaban las durísimas pruebas iniciales. Niños a los que no levantaron del suelo cuando podían ellos solos.

http://www.elmundo.es/

Google Allo 5.0 con nuevos stickers y navegación mejorada


La nueva aplicación de mensajería instantánea prometía ser un digno rival para WhatsApp desarrollado por Google. Pero no, no ha sido así. Parece que Allo no ha terminado de cuajar, y es que derrotar a un gigante es bastante complicado. Sin embargo, Google sigue actualizando su ecosistema de aplicaciones, y la nueva versión de Allo trae alguna novedad interesante.

La primera novedad que nos llama la atención y que nos parece realmente útil es la integración de las Chrome Custom Tabs. Para el que no sepa qué es eso, es lo que se despliega cuando pulsamos en un enlace en una app y se abre en la misma aplicación. Eso es una pestaña integrada de Chrome, y facilita mucho la navegación y el consumo de contenido multimedia. No es una actualización que sea la mejor del mundo, pero al menos es útil. Punto para Allo.

Lo segundo es la integración de un nuevo paquete de stickers personalizados llamado Selfie. Básicamente, según informan en Android Police, es un paquete de stickers que se crean automáticamente cuando mandamos un selfie. No sabemos si hará algo tipo caricatura o integrará nuestra cara en diferentes pegatinas, la verdad que el código tampoco aclara gran cosa. Sí sabemos que eso se hará en los propios servidores de Google, pero poco más. El paquete de stickers aun no ha sido implementado en la app.

martes, 17 de enero de 2017

Por qué a las actualizaciones se les llama “parches”



De la misma manera que el ser humano es imperfecto, sus creaciones también lo son. Por eso, desde los inicios de la informática, existieron los bugs; errores y fallos que impedían que todo funcionase como debía.

Pero a diferencia de otras creaciones, esta podía ser arreglada; como respuesta a estos bugs, nacieron los parches, o actualizaciones. Básicamente, modificaciones, la mayoría de las veces de software pero a veces también de hardware.

Una época diferente

Hablo de la época en la que la distinción entre hardware y software no estaba tan clara como ahora; cuando los programas se escribían haciendo agujeros en tarjetas o en cintas de papel, que eran interpretados por mastodónticas máquinas.

En aquellos tiempos, un bug podía resultar catastrófico; imagina alimentar a esta máquina de innumerables tarjetas y papel, sólo para que el resultado final no sea el correcto. Horas, días de trabajo echados a perder, y sin una solución sencilla.

Así nacieron los parches: modificaciones del código que el fabricante original enviaba a los clientes para que ellos mismos cambiasen el código. En el paquete venía una tarjeta o una porción de cinta perforada, y una indicación de la parte que estaba equivocada.



Por qué las actualizaciones se llaman parches
Así que los usuarios tenían que cortar la parte con el error, y reemplazarla con la nueva; en algunos casos, incluso tenían que tapar los agujeros que estaban mal puestos con un parche, un trozo de cinta.
Ese es el origen del término parche; como la palabra indica que es un arreglo menor, el término siguió usándose para aquellas actualizaciones pequeñas que no suponen un gran cambio. Sólo tapan los agujeros, literalmente hablando.

Es una historia parecida a la del término “bug”, una palabra que ya se usaba para definir “error” y “fallo”; pero que fue usado en informática por primera vez cuando se encontró una polilla, un bicho en un relé de un ordenador de 1944.

http://www.omicrono.com/