jueves, 29 de enero de 2026

40 - Bio-Hacking y el Faisán de Vietnam: Reparando el código de la vida

 

Hoy nos adentramos en un territorio donde las fronteras entre el laboratorio y la selva se vuelven borrosas para hablar de una de las aves más raras del planeta. Vamos a abrir el capó de la biología más avanzada para entender si la tecnología puede salvar lo que nuestra propia especie destruyó hace décadas. Hablaremos de especies fantasma, de archivos genéticos corruptos y de la ambición humana por corregir los errores de la historia mediante el "corta-pega" molecular.
 

martes, 27 de enero de 2026

39 - Etiquetas en el Bosque: La verdad de la especie, el invento de la raza

 

Exposición canina imaginaria. A un lado, el Gran Danés, esa bestia de 80 kilos. Al otro, el Chihuahua que te cabe en el bolsillo. Tu cerebro, que funciona como un ordenador buscando diferencias, te dice: "Son distintos. Tienen que ser archivos diferentes". Pero si los dejas en un parque (y la logística lo permite), la biología te dará una bofetada de realidad. Pueden reproducirse. Y sus hijos serán fértiles. Para la naturaleza, el Gran Danés y el Chihuahua comparten el mismo código fuente fundamental. Son el mismo animal con disfraces muy extremos. Durante mucho tiempo, los humanos hemos estado obsesionados con poner etiquetas a la vida. Y hemos mezclado conceptos que no deberían mezclarse. Hoy vamos a aclarar, de una vez por todas, la diferencia abismal entre una frontera real de la naturaleza (la especie) y una etiqueta que nos inventamos nosotros para ordenar nuestro cortijo (la raza).
 

lunes, 26 de enero de 2026

38 - Megapíxeles vs. Retina: Por qué tu cámara de 6.000€ sigue siendo "ciega"

Estás en lo alto de una montaña. Es el amanecer. El cielo es una explosión de colores: naranjas, morados, azules profundos que se funden en el horizonte. Abajo, el valle se despierta entre la niebla. Es el momento más hermoso que has visto en meses. Sientes ese impulso irresistible. Sacas tu cámara. Esa que te costó un riñón y parte del otro. Ajustas el diafragma, la velocidad, el ISO. Encuadras. Disparas. Clic. Miras la pantalla. La foto está bien, técnicamente correcta. Está enfocada, está bien expuesta. Pero... no es eso. Los colores están apagados, las sombras son demasiado negras, las luces altas se han quemado un poco. Le falta el "alma". Le falta la emoción que tú estás sintiendo. En ese momento, te das cuenta de una verdad incómoda: la máquina más avanzada, compleja y perfecta para capturar la realidad no la llevas colgada al cuello. La llevas puesta en la cara. Hoy vamos a hablar de la batalla imposible entre el sensor digital y el ojo biológico.
 

jueves, 22 de enero de 2026

Biomímesis: El plagio industrial más rentable de la historia

 

Imagina un departamento de Investigación y Desarrollo (I+D) que lleva abierto 3.800 millones de años. Funciona 24 horas al día, 7 días a la semana, en cada rincón del planeta. Sus protocolos de control de calidad son brutales: si un diseño falla, se destruye inmediatamente; si funciona, se replica y mejora. No tiene accionistas, no tiene plazos de entrega, y su presupuesto energético es simplemente la luz del sol.

Nosotros, los humanos, con nuestra soberbia tecnológica, llevamos apenas 200 años jugando a ser inventores en nuestros laboratorios de hormigón. Y, sin embargo, cuando nos encontramos con un problema irresoluble de aerodinámica, de resistencia de materiales o de eficiencia energética, a menudo la solución no está en un superordenador. La solución está ahí fuera, posada en una rama, nadando en un arrecife o creciendo en el suelo de un bosque.

Bienvenidos al arte de copiar al maestro. Bienvenidos a la Biomímesis.

Amstrad CPC 464: Cuando la paciencia se medía en vueltas de casete

Hoy no os hablo desde la Fundación ZOO KOKI, ni desde mi estudio de fotografía. Hoy os hablo desde el suelo del salón de mis padres, en 1986. Tengo 7 años, estoy merendando un bocadillo de Nocilla y frente a mí tengo una máquina que parece el cuadro de mandos de un avión de combate.


Tiene teclas rojas, azules y verdes. Tiene un monitor de fósforo verde que te broncea la retina. Y lo más importante: tiene una puertecita mágica a la derecha donde metes cintas de casete. Damas y caballeros, hoy rendimos homenaje a mi primer amor y mi primer dolor de cabeza: el Amstrad CPC 464. La máquina que me enseñó informática a base de latigazos de frustración y destellos de gloria.