Exposición canina imaginaria. A un lado, el Gran Danés, esa bestia de 80 kilos. Al otro, el Chihuahua que te cabe en el bolsillo. Tu cerebro, que funciona como un ordenador buscando diferencias, te dice: "Son distintos. Tienen que ser archivos diferentes". Pero si los dejas en un parque (y la logística lo permite), la biología te dará una bofetada de realidad. Pueden reproducirse. Y sus hijos serán fértiles. Para la naturaleza, el Gran Danés y el Chihuahua comparten el mismo código fuente fundamental. Son el mismo animal con disfraces muy extremos. Durante mucho tiempo, los humanos hemos estado obsesionados con poner etiquetas a la vida. Y hemos mezclado conceptos que no deberían mezclarse. Hoy vamos a aclarar, de una vez por todas, la diferencia abismal entre una frontera real de la naturaleza (la especie) y una etiqueta que nos inventamos nosotros para ordenar nuestro cortijo (la raza).
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