Cerrad los ojos. Imaginad que sois un ratón de campo. Es noche cerrada, no hay luna. Vuestra vida depende de vuestros oídos. Si escucháis una rama crujir, corréis. Si escucháis el aleteo de un pájaro, os escondéis. De repente... nada. No escucháis nada. El aire no se mueve. No hay silbidos. No hay turbulencias. Y sin embargo, en ese mismo instante, unas garras os atrapan.
Habéis sido víctimas de la máquina voladora más sofisticada de la evolución. Un animal que rompió las leyes de la aerodinámica convencional para volverse invisible al oído. Mientras que un halcón es un Fórmula 1 diseñado para la velocidad pura, este animal es un bombardero B-2 Spirit diseñado para la invisibilidad. Hoy vamos a desmontar pieza a pieza a las rapaces nocturnas. Vamos a analizar sus alas con peines silenciadores, sus caras que funcionan como antenas parabólicas y sus oídos asimétricos capaces de crear un mapa 3D en total oscuridad.