jueves, 5 de marzo de 2026

59 - La Planaria, el gusano inmortal y la memoria decapitada.

El otro día, mientras descansaba un rato frente al monitor, me saltó una recomendación de casualidad en YouTube. Hice clic, casi por inercia, y me quedé absolutamente hipnotizado. Era un vídeo sobre una criatura diminuta, de apenas un centímetro de longitud. En la pantalla, ampliado por la lente de un microscopio, parecía un simple trocito de fango oscuro moviéndose obstinadamente por el fondo de una placa de Petri, con dos minúsculos puntos negros en la cabeza que parecían unos ojos estrábicos cruzando la mirada. A simple vista, este modesto gusano plano no tiene absolutamente nada de espectacular. No posee el vuelo majestuoso de un águila real, ni el tamaño imponente de un elefante asiático, ni el plumaje hipnótico de un ave del paraíso. Sin embargo, en el vídeo mostraban cómo, al cortarlo por la mitad con un bisturí afilado, no obtenías un cadáver. Obtenías dos individuos perfectamente sanos. Si lo cortas en diez pedazos asimétricos, obtienes diez clones. Es un animal que no envejece, que se ríe de las amputaciones traumáticas y que guarda en su genoma secretos que podrían revolucionar para siempre la medicina humana.

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