Hace 66 millones de años, un meteorito gigante se estrelló contra la Tierra en México y acabó con los dinosaurios en un espectáculo pirotécnico global impresionante. Fue rápido, fue dramático y fue culpa del cosmos. Hoy, la Sexta Extinción Masiva no necesita efectos especiales de Hollywood. La estamos provocando nosotros mismos, poco a poco, talando el Amazonas para plantar soja y llenando el océano de islas de plástico. Bienvenidos al apocalipsis más lento, cutre y evitable de la historia geológica.
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