Cerrad los ojos. Olvidad la sabana africana y sus espacios abiertos. Estamos en la densidad claustrofóbica del Amazonas, o quizás bajo el dosel arbóreo de Petén. Aquí, la visibilidad apenas supera los 5 metros. Aquí, el rey no ruge para que le oigan a kilómetros; el rey tose. Un sonido seco, gutural, repetitivo. Uh, uh, uh.
Es el único miembro del género Panthera que cruzó el puente de Beringia para conquistar América. Es un superviviente de la Edad de Hielo que vio morir a los tigres dientes de sable y decidió que la fuerza bruta era mejor estrategia que los colmillos largos. Hoy diseccionamos al depredador más robusto de la Tierra. Una máquina biológica diseñada no para asfixiar, sino para perforar hueso. Un ser que para los antiguos no era un animal, sino la noche misma mirando a través de dos ojos ámbar.
Preparaos para nadar con el superdepredador.
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