viernes, 20 de febrero de 2026

53 - Compresión ZIP Biológica, el ADN como el disco duro definitivo.

 El otro día estaba revisando los discos duros del NAS de la Fundación ZOO KOKI, asegurándome de que todas las copias de seguridad de nuestros proyectos de conservación estuvieran en perfecto orden. Entré al panel de administración por el puerto HTTPS 8444, como manda el estricto protocolo de seguridad de nuestra red, mientras dejaba sincronizando en segundo plano la copia de respaldo que siempre mantengo alojada en OneDrive. Venía de hacer una sesión fotográfica bastante exhaustiva por las instalaciones, intentando captar el plumaje de nuestras aves con el mayor detalle posible, lo que se traduce rápidamente en cientos de archivos RAW que devoran gigabytes de almacenamiento sin ningún tipo de piedad. Me quedé en silencio mirando esa caja negra parpadeante en la oficina, llena de terabytes de información vital, consumiendo electricidad las veinticuatro horas del día, disipando calor térmico, y de pronto me di cuenta de lo ridículamente primitivos que somos. Nos creemos los auténticos reyes de la era digital porque podemos guardar miles de fotografías en un pequeño rectángulo de silicio, pero la realidad objetiva es que tenemos un problema de espacio monumental y una tecnología de almacenamiento que, comparada con la biología, es poco más que un rudimentario ábaco de piedra.

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